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Conducta pasivo-agresiva: qué es y señales para identificarla en las relaciones de pareja.

La violencia no solo se expresa en forma de gritos, insultos o agresión física. Existen otras formas de hacer daño a nivel afectivo que pueden resultar muy sutiles. Así es el caso de las llamadas conductas pasivo-agresivas. Nuestra psicóloga Ana Claudia Alda ofrece información para poder conocer qué son y cómo identificarlas en las relaciones.

 

¿Qué son las conductas pasivo-agresivas?

  • Las conductas o comportamientos pasivo-agresivos son formas de expresar el enfado de un modo que aparentemente no resulta hostil. Son incapaces de expresar emociones de una forma abierta y directa, creándose un gran problema de comunicación. Es frecuente que existan diferencias entre lo que dice y lo que la persona hace.
  • Estos comportamientos suelen generar problemas en las relaciones sociales, familiares y, especialmente, de pareja. Se hace especialmente difícil la gestión de conflictos o malentendidos, causando mucha tensión en la relación y daño emocional a la otra persona. En ocasiones, esto lleva a que la persona alterne conductas de este tipo con muestras de arrepentimiento.
  • Cuando estas conductas están presentes en una relación de pareja, es frecuente que la otra persona experimente bastante malestar emocional. Suelen sentirse estresadas, frustradas y agotadas por no saber qué ocurre o qué siente su pareja. Todo ello genera tensión y deteriora la relación de pareja.

 

Señales para identificar estos comportamientos en las relaciones de pareja.

Teniendo en cuenta que estas conductas son una forma indirecta de comunicación, no siempre resulta fácil identificar que están presente. Ana Claudia destaca los siguientes comportamientos como característicos de esta problemática:

  1. “Ley del hielo” o el silencio por respuesta. Mantenerse en silencio y/o ignorar son sus estrategias ante situaciones que le generen malestar. Estar callado e ignorar a la otra persona tras un conflicto o discusión, no mirar ni contestar a la otra persona, o contestar un “estoy bien, no me pasa nada” ante la pregunta de cómo estás serían algunos ejemplos.
  2. Uso del sarcasmo. Ante la dificultad de expresar el enfado de manera directa, el sarcasmo se convierte en su estrategia para mostrar hostilidad. Son comentarios que pueden resultar sutiles pero que tienen gran impacto en la otra persona. Por ejemplo, disfrazar insultos como halagos o piropos.
  3. Sabotaje en lugar de decir que no. Esto es frecuente cuando la pareja demanda algo que no resulta de su agrado. En lugar de decir que no o negarse asertivamente, dicen que sí y, posteriormente, procrastinan o se entretienen en otras cuestiones o lo hacen a medias.
  4. Victimismo. Se muestran como víctimas de las diferentes situaciones. Suelen expresar que se sienten incomprendidos y que no se les respeta ni se les cuida. Estos sentimientos son frecuentes consecuencias de la falta de comunicación de su malestar. Es difícil que nos comprendan y cuiden si no expresamos lo que nos molesta o hace sentir mal.

 

La terapia psicológica es la estrategia más eficaz para poder cambiar este tipo de patrones. Si te identificar con lo anteriormente comentado, se puede mejorar mediante el trabajo en terapia. Asimismo, las parejas de personas con estos comportamientos suelen tener consecuencias emocionales. El tratamiento psicológico también se ofrece como espacio en el que trabajar los límites con la otra persona y cuidar el aspecto emocional.

 

 En Nuevamente Psicólogos Málaga contamos con un equipo de especialistas capacitados para abordar este tipo de problemáticas. Puedes ponerte en contacto con nosotros llamando al teléfono: 951 32 52 69

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