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Madurez emocional: qué es y cómo serlo

¿Eres una persona emocionalmente madura?

En muchas ocasiones habremos escuchado expresiones del tipo “¡deberías de madurar y aprender a…!” “¡qué persona más inmadura para la edad que tiene!” “¡deja de hacer eso y madura de una vez!” … 

La madurez biológica se asocia a la edad que tenemos, pero la madurez emocional es algo muy diferente. Aunque la edad puede influir en este tipo de madurez no es para nada determinante. La madurez emocional va a determinar cómo afrontamos la vida con una mejor gestión emocional. Esto no va a depender de lo mayores que seamos. 

Durante la infancia y adolescencia es cuando se producen mas cambios a nivel físico y a nivel emocional, aunque las experiencias personales van a afectar al desarrollo en general de la madurez emocional. No nos podemos olvidar de factores que influyen, por ejemplo, la educación de los padres, escuela, la propia experiencia de cada persona…

La madurez emocional nos ayuda para ir afrontando las situaciones de nuestra vida desde el entendimiento hacia los demás sin que esto signifique dejarnos atrás o no tenernos en cuenta. 

Un aspecto muy importante es que la madurez emocional puede trabajarse desde la terapia psicológica. En este artículo, nuestra psicóloga especialista Ángela Córdoba, te da las pautas necesarias para hacerlo.

Principales puntos a tener en cuenta para determinar si somos maduros emocionalmente 

  • El primer aspecto a tener en cuenta para saber si somos maduros emocionalmente es poder entender que lo que otra persona piensa es igualmente válido, más allá de lo que pienso yo. La empatía nos va a ayudar a poder colocarnos en el lugar de la otra persona para poder entender qué le está pasando. 
  • Tener madurez emocional no implica no sufrir sino no hacerlo de forma innecesaria. Es decir, es normal enfadarse por algo que nos haya molestado, pero hay que poner límites en cuanto a la forma, duración y sobre todo no quedarnos en el planteamiento del problema sino pasar a la búsqueda de alternativas o soluciones. 
  • Tener habilidades sociales. Contar con unas buenas habilidades sociales para relacionarnos con los demás son un punto fundamental en el manejo de situaciones que puedan presentarse. 
  • Una persona emocionalmente madura es una persona que no culpa a los demás de todo lo que le pasa, es decir, asume que no siempre es la víctima de lo que está ocurriendo. 
  • Las personas que son emocionalmente maduras identifican sus propios límites y además intentan cambiar aquello que no les funciona cambiando su patrón de conducta. 
  • Son personas que no se someten ni al propio juicio ni el juicio ajeno. Determinar nuestras propias decisiones, elegir sin dejarnos llevar por la inseguridad o bien por el miedo a ser juzgados es fundamental dentro de un buen desarrollo emocional.
  • Son personas maduras emocionalmente aquellas que se permiten tener todo tipo de emociones ya sean agradables como las desagradables.
  • Otra característica importante es saber manejar una situación en la que yo decido si quiero pedir perdón, acercarme a la persona o bien romper definitivamente con algo en base a lo que yo considero bueno para mí sin tener que hacerlo de una forma ofensiva, siempre desde el respeto y la calma porque eso va a derivar en mi bienestar. 

Cómo podemos ser más maduros emocionalmente

  • Es fundamental aprender a manejar nuestras propias emociones, así como aceptar las emociones de los demás. Se trataría de no dar por hecho que podemos cambiarlas en todo momento si no más bien de poder aceptarlas y de gestionarlas en base a la situación que se nos presenta. 
  • Aprender a identificar las emociones que siento y permitirme tenerlas ya sean emociones agradables  o desagradables. 
  • Además de esta forma no nos vamos a ver obligados a tener que dar un consejo con respecto a los demás, a esa necesidad que nos surge de querer cambiar la emoción de otra persona. Por ejemplo, si estamos en un funeral, por norma, por contexto social hacemos comentarios del tipo” no llores”, o “tienes que ser fuerte”, cuando quizás en ese momento la persona solo necesita ser escuchada o que validemos su emoción
  • Es muy importante aprender a tomar decisiones por lo que verdaderamente queremos más que por lo que nos pide la sociedad o bien la norma que siempre se nos ha impuesto en base a la experiencia de nuestra vida. Tomar decisiones tan básicas como elegir la película que queremos ver, dar nuestra opinión sobre algo o bien decir no a algo que no queramos. 
  • Entender que las creencias de las personas tienen que ver con su propia experiencia. No hay una verdad absoluta ni tampoco solo un camino. No es todo blanco o negro si no que hay una gama de colores intermedios que los va a determinar la vida de cada persona. Aprender a flexibilizar nuestro pensamiento nos va a permitir ayudarnos y ayudar desde la calma y el entendimiento. 
  • No podemos pretender llevar razón en todo. Aprender a aceptar distintos puntos de vista y dar paso a gestionarlo es sinónimo de madurez emocional. 
  • Tomar decisiones no para agradar a los demás sino para poder satisfacer mis propias necesidades
  • Marcar límites a la hora de no permitir que se nos haga daño desde el manejo emocional.

Es muy importante acudir a consulta cuando vemos que nos desborda una situación a nivel emocional y no podemos seguir avanzando. En ocasiones, un evento del pasado, nos marca para siempre y nos limita a la hora de manejar lo que sentimos con nosotros mismos, así como con los demás. Se trata de trabajar todo aquello que no nos está permitiendo llegar a ser quienes queremos como personas en cada uno de nuestros ámbitos, ya sea familiar, de pareja, social o laboral. 

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